redes socialesLa penetración de las redes sociales tiene un efecto multiplicador que en mi opinión no es del todo saludable. Cada una de ellas requiere un poquito de atención y mantenimiento y de poquito en poquito se vuelven un trabajo de tiempo completo.

Yo logré mantenerme alejado por mucho tiempo de su perversa influencia. Resistí inmune al Hi5, MySpace, Friendster, Orkut, Live Spaces, y demás nombres del panteón de las redes fallidas.

El que me atrapó sin remedio fue el Twitter y es que es peor que el crack. Cuando el servicio introdujo la separación de tus seguidos/seguidores en listas, pocos entendían su utilidad, ahora no me imagino como se podría mantener la cordura sin ellas.

A consecuencia del Twitter, ahora le pongo más atención a mi perfil de Facebook, pero en ambos he tratado de mantener una sana separación entre Piro y Ricardo Cepeda. Salvo en contadas ocasiones, trato de mantener mi línea de trabajo y sus consecuencias fuera de mis despotriques sociales.

Seguro hay quienes piensan que lo único que hago en la vida es rodar en bicicleta, y andar en la pachanga, pero de la misma forma, en mi esfera profesional, trato de mantener mi vida personal un tanto apartada.

La magia del Twitter creo que obedece a esa libertad para despotricar monólogamente pero también en la facilidad de sinergizar la conexión entre personas con intereses similares, que de otra forma no hubieras podido encontrar.

La explosión del Facebook obedece simplemente a nuestra necesidad de chisme. Todos hemos stalkeado a las ex-novias y prospectos, encontrado gente perdida de hace años, reconectado con familiares distantes, y algunos hasta incrementado sus esferas de ligue.

Otra de las redes importantes es la de LinkedIn (que yo confieso que no me he metido, pero ya tengo que empezar a considerar), ya que potencializa las conexiones profesionales, algo que se vuelve cada vez más importante en esta economía tan globalizada y dispersa.

Tan cierta esa frase que leí alguna vez que dice que el LinkedIn es para la gente con la que trabajas, Facebook es para la gente con la que fuiste a la escuela, y el Twitter para la gente con la que te hubiera gustado ir.

Sin embargo, estoy seguro que entre Twitter y Facebook son culpables de una reducción escandalosa de la productividad laboral. Yo conozco a más de uno que ha tenido que cerrar sus cuentas porque el vicio de estar checando a cada rato “que hay de nuevo” les impedía concentrarse en su trabajo. Yo también lo he considerado más de una vez.

Me pregunto si ahora que escriba aquí con más frecuencia tendré menos que escribir en Twitter. Para lo único que uso el Facebook es para convocar a mis amigos ciclistas a las rodadas que organizamos así que ese al menos seguirá cumpliendo esa función.

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