El grupo con el que estoy saliendo los domingos decidió posponer la salida a Paso de Cortés para hacer un entrenamiento de distancia para desarrollar cadencia y resistencia.
Inicialmente, la ruta planeada era algo muy parecido a la Marcha Hidalgo, pero en sentido inverso, sin embargo, por recomendaciones de Enrique Tello decidimos hacer una ruta que se está planeando para un evento llamado Tour del Guajolote1.
Esta ruta saldría de San Martín de las Pirámides, hacia Tulancingo con un terreno semi ondulado y casi llegando a Tulancingo desviaríamos hacía Pachuca para regresar a San Martín de las Pirámides por el otro lado.
Jorge se había reservado de rodar el día anterior para estar listo para esta ya que logró obtener su salvoconducto de su esposa e hijas. Contábamos con un lugar extra y pensé en invitar a Toño Calaco o a Carlos Brujo. Como Calaco aparte de feo de a madres es bien impuntual y eso me caga, le pasé mejor la invitación al Brujo quién además es un vacilón y me cae muy bien.
Desde el principio tenía mis dudas sobre el Brujo porque en la Marcha a Puebla fue de los últimos en llegar y no trae buena forma además de la güevada del día anterior, pero como se suponía que era terreno planito pensé que no tendría que haber mucho problema.
Paty Ángeles después de algunos siempre no-siempre sí confirmó que nos apoyaría conduciendo una de las camionetas aunque llevaba toda la intención de rodar esperando que algún caballero agotado se ofreciera a conducir por un rato.
Quedamos de vernos con el grupo a las 7am en la caseta de Pirámides, así que Jorge quedó de pasar por mi y Brujo a mi casa a las 6. Como ahora si había dormido bien y de buenas, estaba puntualito en la puerta a las 6, y como a los 5 minutos llegó la camioneta. En lo que esperábamos a Brujo, Jorge me pidió permiso de pasar al baño y confieso que me dio harta pena pq mi casa es un desastre permanente.
A las 6:25 ya estabamos agarrando camino y cuales ingleses, estabamos en la caseta a las 7 en punto. Cuando llegamos mi corazón se alborotó pues había mucha gente en el punto de reunión pero la ilusión duró poco – Era otra camioneta ajena a nuestro grupo. Sólo nos juntamos los confirmados: Emilio, Tiburón, Tabarito, Ricardo (otro), Jorge, Brujo, y yo – y Paty -
Llegamos a San Martín de las Pirámides, empezamos a armar las bicis y a ponernos los disfraces y a las 8 en punto ya estabamos listos para salir. Apenas salíamos del estacionamiento cuando una de las llantas del Brujo ya se había ponchado y pa como lo vi no traía espátulas ni sabía como cambiar la cámara. Aplique la de cambio de cámara contrarreloj y en 5 minutos ya estábamos listos para continuar.
Teníamos que retroceder un poco por la Carretera México – Pirámides para tomar la Pirámides – Tulancingo. Circulábamos en fila india asimilando todavía el frio. Apenas a los 5 km nos enfilábamos por un pequeño descenso cuando nos pasa una motoneta gritándonos algo. Al principio pensé que nos estaba echando porras o algo así pero ya que le presté más atención nos señalaba hacia atrás y nos gritaba “Se les cayó alguien. Ya se les cayó uno”. Volteo y veo la camioneta como a 500m detenida a media carretera , hago un rápido conteo mental y me doy cuenta que el que falta es Brujo. Jorge venía atras de mí y ya iba en dirección del caído. No pensé que fuera nada grave pues íbamos a velocidad moderada pero me dí la media vuelta para ir a ver que había pasado.
Cuando llego, Paty ya se había bajado de la camioneta y estaba junto a Brujo y Jorge también ya estaba junto a el. Brujo estaba completamente noqueado y en la frontera de la inconsciencia. Cuando si los raspones del jersey y las condiciones en las que estaba pensé que se tenía que haber fracturado la clavícula. Ya con el apapacho de Jorge y Paty le volvió el sentido aunque nunca supimos que fue lo que le pasó pero se llevó un tremendo porrazo en la cabeza. El casco Giro de edición especial Livestrong que tenía 3 puestas hizo su trabajo. Al ver que podía mover los brazos y que no traía una fractura o daño mayor subimos la bici al rack y reagrupamos para continuar.
Así continuamos por 20 km más hasta llegar a la carretera y una vez ahí el plan era rodar hasta la desviación hacia Pachuca. Desde el principio teníamos viento en contra y el primer rezagado fue Emilio. A medida que avanzábamos el viento en contra aumentaba y no lográbamos coordinarnos para repartir el trabajo de jalar. En un momento nos detuvimos para reagrupar y propuse que coordináramos una rotación continua y el intento duró 500 m. Ya que vimos que la cosa no iba a funcionar entre todos, Ricardo, Tavarito y yo comenzamos a meterle gas y rodamos así un buen rato hasta que llegamos al entronque con la autopista de cuota hacia Pachuca.
Pensando que esa era la desviación nos metimos al trébol pero los que estaban en las casetas nos dijeron que en esa autopista no dejaban pasar bicicletas. En lo que esperábamos a Ricardo que era el único que había pasado como juan por su casa, pasaron Joaquín y Jorge hechos la madre y como no sabíamos si era era la desviación o que, Tavarito se lanzó a alcanzarlos en lo que Ricardo y yo esperábamos a Emilio. Al poco rato llegó Emilio con la camioneta escoltándolo y resultó que aun faltaba un buen cacho. Apenas arrancábamos de nuevo cuando a Ricardo se le tronó la cadena. No traíamos tronchacadenas así que otra bici más al rack y sirvió que Paty tuvo la oportunidad de bajarse a pedalear.
Ya a esas alturas el viento en contra era tremendo. Nos costaba trabajo mantener 25 km-h en terreno plano, y Paty al no aguantarle el paso a nadie para que le ahorrara la chamba quedó agotada después de 20 km de rodar sola.
Así continuamos parando ocasionalmente para encontrar la mentada desviación hasta que de plano llegamos a Tulancingo. Después de 85 km, supuestamente ya sabíamos cual era la desviación pero nos dimos cuenta que las nubes en dirección a Pachuca aseguraban lluvia. Tiburón traía una gripa muy fuerte y ya venían ocupados los 3 espacios del rack y quedábamos 5 ciclistas vivos así que el concenso fue parar a comer en las entradas de Tulancingo y rodar de regreso para acumular entre 150-160km con la esperanza de que fuera más fácil al traer el viento a favor y que no nos lloviera.
Paramos a comer en un restauransito al lado de la carretera, todos traíamos ya mucha hambre y algunos empacaron con gusto. Yo sólo me comí un plato de arroz y una ensalada. Joaquín ya no se sentía bien y decidió subirse a la camioneta. De los 7 que empezamos ya nadamas quedábamos Tavarito, Jorge, Emilio y yo. A la mera hora Jorge si traía tronchacadenas pero no sabía usarlo. Yo confieso que yo tampoco sé, aunque la ventaja que yo tengo es que yo traigo muy poco torque como para tronar una cadena. El otro Ricardo es un mastodonte que rompió la cadena 1 semana después de haberla puesto.
Emilio y Ricardo se pusieron a arreglar la cadena mientras los demás chacoteábamos y nos maquillábamos para el regreso. Brujo seguía con cara de menso por los Flanax que se había tenido que tomar para la inflamación del porrazo. Eventualmente la cadena estuvo lista y arrancamos. Yo esperaba que Ricardo pedaleara con Tavarito y yo para poner el acelerador a fondo pero cuando empezamos a meterle gas, Ricardo se quedó platicando con Jorge así que Tavarito y yo nos tendimos solos.
Tavarito es un triatlonero de esos que hacen Ironmans, así que trae una resistencia tremenda. Yo esperaba que repartiéramos el trabajo entre los dos para mantener un buen ritmo pero desde un principio este wey le metió la sexta, el turbo y el nitro y me traía colgado de el sufriendo. Al menos dos veces estuve a punto de mandarlo a la chingada y dejarlo ir, pero apechugué y me mantuve como pude. Afortunadamente si traíamos el viento a favor así que traíamos velocidades de 50-55 kmh en tramos planos.
Y así me trajo durante al menos 50 km hasta que de pronto se cansó y me pasé adelante para hacer mi parte de la chamba. Cuidando no dejarlo me mantenía al tanto de que tan atrás de mí venía y veía como apenas lo dejaba que me alcanzara, se me volvía a quedar. Me imaginé que ya vendría quemadísimo pero aún así trate de reducir la velocidad para rodar juntos y no abandonarlo pero seguía quedándose cada vez que me alcanzaba.
No pasaron más de 5 minutos así cuando se volvió a pasar para adelante y pedal a fondo de nuevo aunque ya no me costaba trabajo mantenerme colgado. Ahí fue cuando entendí que no era que viniera quemado sino que al ser triatlonero no tienen la habilidad de rodar tan cerca de alguien.
En el triatlón no está permitido armar pelotones o trabajar en equipo para cortar el aire y repartir la chamba así que cada quien tiene que trabajar sólo y no se sienten cómodos trabajando en grupo.
Así continuamos un cachito más hasta que de pronto el pavimento se empezó a poner muy feo, parecía pavé y llegó un momento que se puso tan gacho que de plano dejamos de pedalear (había una ligera pendiente negativa así que seguíamos avanzando) y las muñecas me dolían re feo.
Llegamos a la salida hacia Pirámides y como a los 2 km nos alcanzó Ricardo. Al wey le valió la zona en mal estado y siguió pedaleando a todo para alcanzarnos hasta que lo logró. Tremendo esfuerzo.
Al llegar a la entrada para San Martín de las Pirámides esperamos a Emilio y Jorge, reagrupamos y entramos al pueblo. Como entramos por una parte diferente, tuvimos que cruzar una zona empedrada que nos hizo sufrir otro poco.
Llegamos al estacionamiento, nos quitamos los disfraces, rehidratamos, nos despedimos y emprendimos el retorno después de 150 km complicados.
La próxima semana a Paso de Cortés.
- No tengo la menor idea de por que se llama así [↩]



Entradas (RSS)