Ajusco NeblinaEl sábado 21 quedé de vernos con Jorge y Carlos Brujo para escalar el Ajusco como todos los sábados y desde que salimos el Brujo me empezó a dar mala espina. Ya desde que alguien te dice “tenemos que pasar a la gasolinera porque mis llantas andan bajas porque no he agarrado la bici en 3 semanas” empieza a sonar la alarmita. No sólo por el hecho de no haberla agarrado, sino porque nadie que cargue aire en una gasolinera toma en serio a su bici1.

La noche anterior me fui de pedo y llegué a mi casa a las 2 de la mañana pero a las 6 ya estaba levantado para cumplir. La verdad no me sentía tan mal como suena

A la mera hora Jorge no pudo salir a jugar con la bici porque se intoxicó con un jugo caduco y le agarró la venganza de Moctezuma, pero nos acompañó en la camioneta. Ya se había tomado algún tapón y llevaba harto papel higiénico por cualquier emergencia.


Como siempre prometo que la zona urbana la haremos a ritmo de amigos, traté de mantenerme cerca del Brujo de forma que no se sintiera abandonado, sin embargo traía un paso de tortuga y la verdad me venía aburriendo. Aguanté así hasta que terminó la Zona Urbana y entonces le metí gas a fondo para medir como traía el ritmo cardiaco. Con cruda y todo logré llegar fácilmente a 180 bpm. Bien.

Desde que estábamos en Periférico se veía que arriba el clima podría complicarse pero no me imaginé que se pusiera tan gacho. A medida que subíamos nos íbamos metiendo a una neblina cada vez más densa. Cuando llegamos a 3000 msnm2  ya era difícil ver más allá de 50 m y por alguna razón había más tráfico que de costumbre.  Así poco a poco se iba incrementando mi incomodidad y reduciendo la visibilidad hasta que de pronto no podías ver a más de 10 m.

Creo que en estas condiciones ya se vuelve muy peligroso ya que hay carros que suben muy rápido. Llegué a la zona del albergue y ahi estaba Jorge quien también sugirió que por seguridad abortáramos la misión. El descenso igual hubiera sido peligroso porque la carretera también estaba muy húmeda así que sin mucha insistencia desarmé la bici y me subí a la camioneta.

En el camino pasé a Alejandro, uno de los amigos que entrenan con Jorge en C.U. quién también llegó al Albergue al poco rato y el tenía toda la intención de seguir pero Jorge lo terminó convenciendo de que no era prudente y también lo subimos a la camioneta.

Esperamos un rato más por el Brujo quién nadamás no llegaba así que tuvimos que empezar a bajar para ver donde lo encontrábamos. Cuando lo vimos ya no le faltaba mucho para llegar al Albergue y le avisamos que la misión se cancelaba y su carita hasta se iluminó. Ya iba dando las nalgas.

Finalmente bajamos hasta donde dejamos el carro del Brujo y a mi ya había empezado a cobrarme factura la cruda y ya no iba de muy buen humor. Carlos se quedó en el Pedregal, Jorge y Alejandro se regresaron a su casa y yo también emprendí el regreso a la mía.

En la ciudad el clima no era malo y al cruzar por M. A. de Quevedo me di cuenta que traía buenas piernas pues llegaba a 40-45 kmh sin mayor problema. Buen augurio para el día siguiente.

Llegué a mi casa y entonces si me dio la cruda de lleno. El estómago se me alborotó y me dormí el resto de la mañana.

  1. Tema para otro post []
  2. poquito adelante de la Y []
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