Historia de un casi robo…
Escrito por: Ricardo Cepeda Márquez en Medio ambiente, Personal, Vida urbanaHola. Algunos a lo mejor me conocen como Piro, o Este Encanto. Idealmente esta pequeña nota llegará mas allá de la gente que me conoce personalmente.
Como muchos de ustedes, yo creo en una Ciudad que construimos entre todos, y una mejor Ciudad es una con menos automóviles. En un intento por poner mi granito de arena para reducir la contaminación, mejorar mi salud, evitar el estrés del tráfico y hasta el cambio climático, me traslado desde hace varios años en bici todos los días, desde que iba a la universidad y ahora a mi trabajo.
Los que nos movemos en bici sabemos el esfuerzo que nos ha costado, no solo comprarla, sino mantenerla y tratarla bien. No es un deporte, ni un hobby. Es nuestro medio de transporte. Muchas veces nos vemos en la necesidad de despegarnos de ella para atender algunos asuntos, y le confiamos nuestra bici a un cable de seguridad o cadena y a un poste o una reja o algo parecido, deseando encontrarla nuevamente en el mismo lugar cuando regresemos.
Hoy les quiero compartir una experiencia muy desagradable que me sucedió entre las calles de Motolinia y Francisco I Madero en el Centro Histórico.
Después del Paseo Dominical de Reforma y el Centro Histórico, alrededor de las 2:30 de la tarde, sujeté mi bicicleta a uno de los biciestacionamientos de Motolinía con un cable de seguridad y un candado de bloqueo de la llanta trasera y entré al McDonalds de Motolinía a comer algo. Después de recibir mi orden me senté muy cerca de la ventana para estar vigilando mi bici, cuando veo que un sujeto se acerca a mi bici estacionada y saca unas pinzas de las llamadas alicatas. Inmediatamente salgo corriendo del McDonalds y afortunadamente dos elementos de seguridad pública venían caminando por Madero y les grito que se están robando mi bici. En los menos de 10 segundos que tardé de salir del McD, este sujeto ya había cortado por completo y sin ninguna dificultad el cable de seguridad y estaba intentando subirse a la bicicleta para darse a la fuga. El cable estaba muy enredado por lo que el sujeto perdió unos segundos por lo que me dio la oportunidad de empujarlo de la bici, e inmediatamente se echó a correr.
Las elementos de seguridad se acercaron a preguntarme que había pasado, les expliqué tan rápido como pude y se dieron a la persecución de este sujeto. Yo me quedé a revisar mi bici y a reponerme del susto. Afortunadamente la gente de alrededor me ayudó a recoger mis cosas y me dejaron meter mi bici al McD para tranquilizarme y comer lo que había comprado.
No habían pasado más de 10 minutos cuando los elementos de seguridad regresaron a buscarme para informarme que habían agarrado al sujeto que intentó robar mi bici, y consigo llevaba con su mochila llena de herramientas industriales que usaba para cortar las cadenas y robar las bicis y que lo tenían en custodia en una patrulla y a preguntarme si presentaría la denuncia correspondiente. Me escoltaron a una oficina del Ministerio Público de la Delegación Cuauhtémoc donde se me tomó la declaración y se abrió la averiguación previa correspondiente.
Después de pasar todo el día dándole seguimiento a esta situación, y haber dejado mi bicicleta confiscada durante varias horas en lo que acreditaba la propiedad (afortunadamente no le pasó nada) se me ha informado que al no haberse tratado de un robo con violencia, y sólo haber sido un intento de robo, el sujeto saldrá libre bajo caución después de pagar una sanción económica, se le tomarán sus datos personales y posteriormente (no se cuando), será notificado para que tanto el, como yo, nos presentemos en algún juzgado (uy si) para continuar el proceso legal.
Además de la frustración que siento de saber que este fracaso de persona verá nuevamente la calle muy pronto, y que este episodio solo le servirá de escuela, porque la próxima vez seguramente irá armado o se dedicará a peores cosas, me quedan las siguientes enseñanzas que quiero compartir con quienes lean esto:
- No hay forma de proteger por completo tu bicicleta.
- Los cables de acero que venden como candados para bici son completamente inútiles.
- El mejor candado o candados, lo más que pueden hacer es costarle tiempo al que se la quiere robar. Si tienes que abandonar tu bici, procura dejarla donde haya más bicis.
- La mejor protección es la prevención. No dejes tu bici sola por mucho tiempo, trata de no perderla de vista. Usa mas de un mecanismo de seguridad.
Ya sólo me queda extender mi más sincero reconocimiento al personal de seguridad del Centro Histórico que se portó de manera ejemplar y actuó de forma efectiva y veloz y es una tristeza terrible que estos elementos también ponen su integridad de por medio y se exponen haciendo su trabajo con el riesgo que este tipo de sujetos vengan armados, para que al final del día, salgan libres con menos de una palmadita en la mano.
Ojala esta historia que me pasó a mí pueda llegar a más gente de la que yo conozco para que tengamos más cuidado y estemos más conscientes de que los riesgos que decididamente asumimos al viajar en bicicleta no se acaban cuando nos bajamos de ella.
Afortunadamente yo y mi bicicleta estamos bien, y si bien esta lección no me hará abandonar mi compromiso por una mejor Ciudad, si me hará mas consciente de mis alrededores.
Ustedes saben que yo no soy de los que envían correos masivos y espero me disculpen por esta vez.
Un saludo a todos,
Piro.









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